CÓMO SER ESCRITOR. LA COMUNIDAD DEL ANILLO.

Ayer estuve leyendo un artículo de Víctor Selles, bastante pesimista pero muy útil, en el que habla sobre la necesidad de escribir para un público y saber qué quiere ese público si uno quiere vivir del oficio de escritor. Eso me recordó a las palabras de Antonio Pérez-Adsuar, quién nos dio una masterclass magnífica hace unos de meses en Escuela de Escritura Creativa en Alicante.

 

¿Quieres lectores o compradores?

 

¡Y no son palabras vacías! De hecho, os voy a dar una mala noticia: el escritor tradicional ha muerto. ¡Qué Nietzsche me he puesto en un momento, jaja! El escritor tradicional, ese ser asocial, escondido en su habitación propia, en su guardilla. Ese que se metía en su mundo para escribir y no escuchaba a nadie. Ese escritor con un carácter pedante, que las editoriales se lo rifaban (bueno, eso no pasó nunca, hasta la propia Rowling fue rechaza cientos de veces). Ese, se fue.

Sí, nos gusta decir que vender lo comercial es matar nuestra inspiración. Recurrir a clichés es acabar con la musa que viene a visitarnos. Usar el esquema Young Adult de narrador en primera persona, historia de amor paranormal y triángulo amoroso es darle al público lo que quiere. ¿En serio pensamos que la gente no está ya harta de leer lo mismo?

Soy una fiel defensora de las escuelas de escritores. Un escritor necesita conocer el oficio y leer como escritor. Tener suficientes recursos, usar metáforas, dejar que sus protagonistas tomen decisiones propias y no encasquetarles acciones y pensamientos. Para todo ello, no solo basta con leer mil libros de tu género favorito. Tienes que saber, como mínimo, cuales son los tres actos que dividen una novela o relato.

Pero hay más. Un escritor también necesita una comunidad. Un público objetivo y unos seguidores fieles. Y aquí viene el quid de la cuestión, necesita feedback, necesita retroalimentarse.

Me gustó mucho volver a leer sobre los mecenas en el Renacimiento en el artículo de Víctor Seller. Porque me di cuenta del error. Pensamos que si publicamos algo en redes sobre nuestra historia, nos plagiarán la idea. Las editoriales no nos comprarán el borrador definitivo. Si ya lo damos gratis, ¿para qué lo van a querer comprar?

Si eso fuese así, ¿para qué existiría Wattpad? Nadie habría comprado los libros de After si los tenía ya gratis. Nadie habría comprado el libro de Javier Muñiz, La chica del zapato azul. Javier publicó capítulos enteros en su blog y pidió la opinión de sus seguidores, incluso les dio las gracias en el propio libro. Además, con solo una idea no se va a ningún lado, creedme. Nadie la va a contar como tú, no tengáis miedo al plagio literario.

Necesitamos una comunidad. Necesitamos tener seguidores y saber qué piensan. Necesitamos feedback. Los lectores beta están muy bien, pero yo quiero ir más lejos. Necesitamos una mesa redonda, con gente de nuestra elección, sincera, que nos ayude a ver los errores de nuestra novela, que conozca el género donde nos movemos y nos adviertan de los clichés. Que no coarten nuestra creatividad, sino que nos hagan reconciliarnos con nuestros personajes. Llegará un momento en que tus personajes dejen de ser tuyos.

Yo siempre aconsejo una escuela de escritores, aunque animo a las editoriales a formar escritores, a coger diamantes en bruto y darles recursos. Quid pro quo.

Pero si después de todo no puedes permitirte una escuela de escritores, ni una editorial apuesta por ti. Crea una comunidad del anillo, cuenta con su hacha, su arco y su espada. Busca lectores beta de confianza y forma una mesa redonda. No vale el primer borrador, ese no suele servir de nada. Tus consejeros tienen que estar desde la idea. Tu historia TIENE que evolucionar hasta ser un puzle completo.

Tienes mucho trabajo por delante. Pregunta a tus seguidores, enséñales extractos de lo que vas escribiendo. Recoge todos los datos que puedas en tus analíticas. Haz encuestas, si sabes dibujar o te lo puedes permitir, enséñales ilustraciones de tus personajes. Crea expectativas. Busca la gamificación, que tus seguidores creen teorías, que creen debate.

Por último hazte siempre esta pregunta: ¿quieres lectores o compradores?

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