Cómo usar la Historia para tu novela y no morir en el intento.

Hay una cosa que no podemos negar a la hora de escribir Literatura y es que nuestra historia como algo grande y nuestros personajes como algo concreto, se asientan en un mundo, un contexto y un paisaje determinados. Además, no hay mayor inspiración que lo que le ha ocurrido a otros y lo que nos han contado. Es por eso que creo que, como estudiante de Historia Universal, esta nos puede servir y mucho a la hora de crear nuestro worldbuilding o mundo propio, y a la hora de escribir tramas atractivas y florecientes para nuestra novela.
Sin más dilaciones, empecemos.
Para empezar este ciclo de entradas, creo que es fundamental que nos planteemos una cosa antes de ponernos a escribir: ¿en qué momento histórico nos encontramos? Lo que quiero decir es, que no es lo mismo escribir el típico y sempiterno mundo medieval para una novela de fantasía épica (que ya os mostraré como innovar y crear cosas nuevas y chulas para acabar con ese manido cliché, vástago de Tolkien), que nuestros personajes se muevan en la actualidad, una realidad alternativa donde no existe la tecnología, sino la magia; o un mundo distópico futurista como el de Matrix, en el que los seres humanos han sido esclavizados por los robots y solo queda un pequeño bastión rebelde o resistencia.
Aunque no lo creáis, es muy importante que tengáis clara esta parte porque podéis ir saltando de contexto histórico en contexto histórico, y no solo hacer la historia farragosa y enrevesada, sino inverosímil.
Se podría decir que, al igual que la Historia se divide en cinco fases: Prehistoria, Historia Antigua, Historia Medieval, Historia Moderna e Historia Contemporánea —aunque muchos historiadores opinan que nos encontramos en los albores de la nueva Era Tecnológica—; podemos usar esa catalogación a la hora de crear nuestro contexto histórico y nuestro mundo (que dedicaré una entrada pormenorizada a cada uno de ellos).
¿Qué buscamos? ¿Una historia de aventuras, en la que nuestro personaje tenga que realizar misiones por el mundo, encontrando tesoros que lo llevarán a un descubrimiento mayor? Tanto la Edad Antigua —Grecia, Roma, Persia, etc—, como la Medieval —reyes y caballeros, con sus luchas de poder por el territorio— nos podría servir.
Si lo que buscamos es algo más parecido a Indiana Jones, siempre podemos hacer un choque de civilizaciones como cuando Colón descubrió América. Puede ser una novela futurista, en la que una tripulación de una nave espacial encuentra un nueva planeta y trata de colonizarlo, o viceversa.
¿Queréis una sociedad industrializada, con tramas oscurantistas, dónde el estatus y la cuna priman más que el trabajo de obra, y hay asesinos sueltos mermando la población de una ciudad determinada como Londres? Os sugiero el s. XIX, con toda la Revolución Industrial y los tejemanejes políticos.
  ¿Es vuestro personaje un hombre o mujer pertenecientes a un clan, que se dedican a cazar animales que persiguen durante todo el año, que no tienen escritura y tratan de sobrevivir a un clima inhóspito, comerciando con otras culturas más avanzadas que le enseñan las artes de la navegación? Diréis que esta trama puede estar situada en la Prehistoria, pero los vikingos cumplen algunas de estas premisas y su situación cronología es del s. VIII al XI.
Como veis, hay muchos contextos históricos que podemos aplicar a nuestra novela. No obstante, si estamos hablando por ejemplo de una ciudad romana, con su Coliseo y rituales a sus dioses, no quedaría muy bien que estos tuviesen tablets o relojes digitales, si antes no hemos explicado cómo llegaron a adquirir esa tecnología. Las ucronias existen, pero hay que saber usarlas.
Nuestros personajes se van a mover en sociedades, bien sean pequeñas tribus o clanes, bien sean aldeas, o enormes ciudades. Estas sociedades van a distribuirse en beneficio y detrimento de los recursos que necesiten. ¿Eso qué quiere decir? Que si estás diciendo en tu novela que tu personaje vive cerca del mar, en un mundo medieval y agroprecuario. Si este personaje no es granjero, va a tener que buscar una fuente de alimentos y lo más cercano serán los peces y moluscos. Sí, será pescador y puede que navegante. ¡Hasta os podría salir pirata! ¿Veis que fácil es crear un contexto solo pensando lo que necesita nuestro personaje para subsistir?
En próximas entradas, me dedicaré amplio y tendido a cada edad histórica y cómo nos puede ayudar esto en nuestra novela. Yo tengo clara la época que más me gusta y más inspira a la hora de escribir, ¿y a vosotros, qué contexto histórico os gusta más?

Próximas entradas:
2.       La Edad Antigua. Mesopotamia, Grecia y Roma como madres de todas las culturas.
3.       La Edad Medieval. Demasiado explotada… para mal.
4.       La Edad Moderna. Conquistemos el mundo, si es que nos queda algo.
5.  La Edad Contemporánea. Industrialización, política y sociedad secretas. ¡Aquí hay chicha!
6.       Mundos futuristas y distópicos. ¡La madre del cordero!
7.       Lovecraft y sus dioses atemporales.

3 respuestas a “Cómo usar la Historia para tu novela y no morir en el intento.”

  1. Estoy ambientando actualmente una novela en el año 1590 y estoy intrigadísima por los aspectos históricos, seguro que se me escapan muchas cosas. ¡Qué ganas de que salgan el resto de entradas! Muchas gracias :D

  2. Ahora estoy empezando a escribir una novela que mezcla historia y fantasía, así que tu artículo me va a venir muy pero que muy bien. ¡Gracias!

  3. ¡Gracias a ti por comentar y espero que te sea de mucha ayuda!

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