El Guardian Invisible – Reseña (Spoilers)

Empezaré hoy la entrada con teoría básica para escribir una novela:
Primero, la trama principal de nuestro novela nunca, repito nunca, ha de verse ensombrecida u oscurecida por las subtramas. Segundo, si tu historia es un thriller policíaco, siempre ha de ser un thriller policíaco o el lector se sentirá engañado y defraudado. Tercero, todo elemento, personaje, descripción o acción que no sirva por y para la trama principal y las subtramas, no se ha de poner porque solo aburrirá al lector y ralentizará la lectura.
Dicho esto, empecemos con la reseña.
Hasta la fecha, no he leído peor novela que Memorias de Idhún. La Resistencia de Laura Gallego. Gracias a dios, El Guardián Invisible no llega a tanto. Sin embargo, acabo de leerlo y aún tengo esa sensación de desasosiego y engaño de WTF? que no se va. ¿Dónde demonios está la estructura en esta novela? ¿Dónde está la novela policíaca para empezar?
Cuando empecé a leerla, me encantó. Un ritmo constante, una lectura ágil y sencilla. Nada de descripciones enrevesadas y un caso muy llamativo, junto a un misterio que escondía esa fantasía oscura que a mí tanto me gusta. No pasé del cuarto capítulo cuando, además de haber acabado harta de la inspectora Salazar y su palo metido en el culo, el drama familiar comenzó a ganar terreno y ya no paró.
El Guardián Invisible es el claro ejemplo de cómo no escribir una novela. La protagonista siempre ha de tener un objetivo y un conflicto, en este caso sería descubrir quién es el asesino o basajaun, (que luego no es un basajaun pero sí hay un basajaun) antes de que vuelva a matar. Entiendo que para profundizar en el personaje y crear suspense, se ahonden en los demonios internos de Amaia y, poco a poco, la vayamos conociendo. Pero es que, en cuarenta capítulos, no pasa absolutamente nada. Mucha paja, eso sí. Da la extraña sensación de que la autora está escondiendo al verdadero asesino, que para mí se lo acabó sacando de la manga, para no responder la pregunta dramática hasta el final y que el lector no deje de leer. ¡Es bochornoso! Son puros capítulos de drama familiar, de descripciones eternas y situaciones y acciones que no llevan a nada y que solo dan pistas falsas y sin sentido. La autora se ha dedica a hacer que sus personajes vivan peripecias al más puro estilo de serie mala de televisión.
El estilo va perdiendo su frescura y agilidad, se va volviendo enrevesado y repetitivo, muy repetitivo. Debe de estar mencionada como diez veces la expresión «estaba apostado en…», como si la autora no conociese otro sinónimo; o el adjetivo ominoso. La pobreza de recursos salta a la vista, esa atmósfera que la autora trata de generar se vuelve cargante y no por el efecto de sus palabras, sino por la cantidad de veces que se usa mal. Acabé perdiendo la cuenta de las veces que, ¡oh, casualidad!, empezaba a llover cada vez que un personaje entraba en un edificio.
El azar, ¡ay dios mío, el azar! Habré dicho como ocho veces: «¡qué casualidad!». Cuando Amaia pilla dos veces a Flora con el inspector Montes en el hotel Baztán, cuando cambian la harina, cuando supuestamente el padre de Johanna Marquéz ve a Víctor, el cuñado y asesino, en la moto, después de matar a su propia hija y dejarla tirada en una cabaña. Cuando el basajuan tiene que ayudar a la inspectora Salazar, que tanto repetir que ha estudiado en el FBI en Quantico, Virginia y lo único que sabe hacer en toda la novela en dar órdenes y temblar de miedo. Cuando el espíritu de la naturaleza, Mari, le tiene que decir donde están escondidos unos huesos humanos con mordiscos, que me imagino será el clickbait para el siguiente libro. ¡Menos mal que tiene ayuda sobrenatural o no resolvía el crimen ni poniéndoselo delante!
Hay escenas verdaderamente vergonzosas, como cuando la autora nos narra con todo lujo de detalles la erección repentina del padre de Johanna al recordar como la mató, o el bochornoso capítulo 24.
Si la autora se hubiese preocupado más en escribir una novela de misterio, con tintes paranormales, en vez de meternos drama con embudo y sin previo aviso, El Guardián Invisible sería un buen libro, porque tiene una buena idea. No obstante, cuanto más leía, más veía las ganas apresuradas de acabar la historia y de rellenar páginas y páginas para que el libro fuese más voluminoso. ¡El final es tan atropellado y tan poco creíble!
Los personajes
Especial mención a ese marido de otro mundo, porque de verdad es tan irreal que ni en las mejores fantasías de la autora. Yo lo llamaba «la maruja», me lo imagina con rulos y todo, porque no tenía más vida que ir detrás de la inspectora Salazar, repitiéndole: «¿pero has comido bien? ¿te has abrigado bien? ¿me duermes? ¿Y los niños pacuando, eh, pa cuándo?» /facepalm
La tía Engrasi que empieza siendo una mujer rural de 93 años, con sus dotes paranormales, y acaba rejuveneciendo instantáneamente y, de profesión, psicóloga para poder ser ella la que diagnostique estrés postraumático a Amaia y así no tenemos que meter a ningún otro personaje y de paso, no la llevamos al loquero. Porque aquí todo queda en familia. El asesino, el cuñado. La loca, la madre. La hermana amargada, la cómplice. ¡Ey, que así queda más rebonico!
En todo el mundo donde Amaia Salazar decide ejercer como policía, solo está ella. No hay ninguna policía mujer. Bueno, en realidad, aparece una en dos líneas y ahí queda la cosa. Pero la supercop, la hembra alfa, ella tiene que vivir en un mundo de hombres pedantes, infantiles, cotillas, llorones. Ni uno se salva. Todo sea en pos de destacar las cualidades de nuestra chica Quantico.
El final:
Después de tanto drama, moqueo y lloriqueo. De tratar de generar una atmósfera de terror y usar el recurso de lo paranormal para que pasen cosas, sin causar más que hastío, sinceramente. Amaia descubre que las harinas con las que han fabricado el txantxigorri que ponen en el pubis a las victimas vienen de Mantecas Salazar. Ella hace vida normal como si tal cosa, mientras Flora, la hermana amargada, que se estaba acostado con el inspector Montes (que solo se nos describe lo arrogante que es) para sacarle información, va atando cabos, aunque supuestamente ya sabía que su marido había matado antes a otras mujeres, hasta ir a por Víctor, sorprenderse de que confiese y cargárselo de dos tiros. Amaia, ¿qué está haciendo Amaia? Pues si no es por el basajaun que le dice donde tiene que ir, aún estaba dando vueltas por el bosque.
La autora se saca un caso antiguo de la manga, que había mencionado antes a través de Flora, que tenía unos zapatos de charol rojos (nunca supe cómo llegaron allí). Víctor, que yo pensaba que tendría como cuarenta años, lleva matando desde la más tierna infancia. Luego resulta que mata, pero luego lo deja, luego vuelve a matar. ¡Yo que sé! Si le encontrase alguna lógica a esto lo podría explicar.
Aún estoy preguntándome si ya han pasado las 48 horas que le da el comisario a Amaia para cerrar el caso, porque había escenas que era de día y al momento era de noche. No tengo ni idea de cuantos días han pasado en la novela. Y, por cierto, ¿por qué todo pasa en la Primavera de 1989? ¿Es que no habían más estaciones?

6 Replies to “El Guardian Invisible – Reseña (Spoilers)”

  1. ¡Ay, cómo me ha gustado tu entrada! ¡Qué sola me he sentido con este libro!
    Comparto TODO lo que dices, desde la estructura hasta lo de los personajes. A mí lo que me chirrió especialmente (aparte de ese marido tan estupendísimo, mitad marido mitad abuela) es esa obsesión mal entendida por "ser mujer". No solo por lo que comentas sobre ser la única mujer en un mundo de hombres (y que todos resulten ser gilipollas), sino por el constante bombardeo de datos que te recuerdan que te está hablando una mujer, su obsesión por ser o no madre, su feminidad, su condición de fémina… ¡Basta! Para mí que la autora se ha querido retratar en el personaje y no ha encontrado otra manera. Dios, qué asco le he cogido a Amaia. Bueno, y a todos los personajes en general, pero a Amaia en particular.
    Lo que terminó de rematarme, al punto de querer dejar el libro al poco del final, fue lo de la aparición de Mari. No sé de dónde eres (igual eres navarra y estoy metiendo la pata hasta el fondo), pero en Euskadi y Navarra que se te aparezca Mari es el equivalente a que a un andaluz se le plante delante la virgen del Rocío. ¡Venga ya, hombre!
    Si el primero te ha parecido malo, verás tú el segundo. Porque en el segundo es madre, y ¡ay! eso está por encima de todo. Te animo a contar los "un escalofrío recorrió su espalda". Te vas a mear.
    (Sí, ya lo sé, soy masoca, pero es que no puedo dejar una trilogía sin terminar. Eso sí, si puedo encontrar el tercer libro de segunda mano o pedírselo a alguien, mejor. En vez de "La trilogía del Baztan" debería haberse llamado "Vida y milagros de la inspectora Salazar". Que, como tú dices, ¡menos mal que ha estudiado con el FBI! ¡Como para dejarla suelta en Madrid, y se pierde en su pueblo!)

  2. ¡Jajajajaja! Lo del drama de ser madre yo lo leía de puntillas, porque ya cuando dice una de las personajes: "toda mujer se siente completa cuando es madre" me quedé en plan, mejor sigo leyendo porque si no quemo este libro.
    Ya he visto que son 70 páginas de parto para el segundo, no sé si tendré estómago para tanto, ¡muy valiente tú por acabarlo!
    ¡Muchas gracias por tu comentario, Ruth!

  3. Despues de todo y de quedarme um poco "rara" con el final pregunto: quien es Linnete? Niña de 7 años? Me perdí…

  4. Pues a mí me gustó. Éste y los otros dos. Es una novela( no lo olvidemos) entonces los personajes son novelescos, así como las situaciones. No solo me ha gustado: me ha encantado!

  5. Muy, pero que muy fan de tu reseña.
    Estoy de acuerdo contigo tengo el libro atragantao xD

  6. Tu entrada me encanta! Este libro me ha decepcionado tanto! Todas las tramas se mezclan en un gran lío y ya no tengo el estómago para seguir leyendo sobre los personajes increíblemente vacíos aunque detesto dejar el libro medio leído. Sin embargo, como el espaňol no es mi lingua materna, por lo menos capté algunas palabras y frases hechas. La próxima vez voy a elegir el libro con mucho más cuidado y no voy a confiar en el furor producido por un libro recién salido.

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