El Rey Arturo: la leyenda de la espada (crítica)

     Creo que El Rey Arturo: la leyenda de la espada es una buena historia muy mal contada.

La película dirigida por Guy Ritchie y protagonizada por Charlie Hunnam promete mucho —sobre todo en su prólogo—, para posteriormente perderse en subtramas que no tienen nada que ver con la trama central. Da la sensación de que su director quiere tener al espectador bien atado al asiento y mostrar muchas técnicas innovadoras para contar la historia pero sin contar ninguna historia en particular. Por ejemplo, ¿para qué narices meten a vikingos si los van a usar para hacer bulto? Puede que sean recortes de metraje, pero lo mismo pasa con los compañeros de Arturo. El espectador no es capaz de empatizar con prácticamente ninguno de ellos porque a penas los conoce, porque son muchos y porque la mayoría intervienen poco y solo hacen bulto. Otro problema enorme es que al usar las diferentes herramientas de las que abusa el director, se pierde el tono solemne, épico y fantástico de la historia, que como he dicho antes tiene un prólogo muy prometedor.

La fantasía épica siempre tiene público. Sin embargo, estamos muy mal acostumbrados a historias que empiezan con fantasía, siguen con fantasía y acaban con fantasía. Los espectadores de cine fantástico, en su subgénero épico, queremos ver personajes heroicos que acometen grandes hazañas, que sufren, que se arrepienten y que al final, después de muchas vicisitudes consiguen lo que llevan toda la película buscando. Siempre se puede innovar y hacer que el personaje protagonista acabe corrompido por el propio poder que necesita para vencer a una gran amenaza, y acabe convirtiéndose en la mayor amenaza para su mundo —como Darth Vader en la saga Star Wars, o el Rey Exánime World of Warcraft, Wrath of the Lich King—. Sinceramente, creo que este iba a ser el camino tomado por Guy Ritchie para su Arturo, pero ya nunca lo sabremos.
 
He de reconocer que he visto la película ya dos veces y no me cansaré de verla, pero en muchos momentos se me hace lenta e incluso tediosa. Los diálogos llegan a ser muy predecible e infantiles, y en los momentos en los que el director nos saca de contexto, podía sentir que estaba viendo otra película completamente diferente, a lo Ocean’s Eleven. Si es cierto que he encontrado muy acertado el cambio hacia un Arturo inspirado en Hamlet, con una raza de magos, que tristemente apenas se nos muestra. La subtrama amorosa, y esto es muy raro que lo diga yo, me parece en exceso diluida. No pido un beso, pero el personaje de La maga —interpretada por Ástrid Berges-Frisbey y que, según algunas equivocaciones en IMDB.com, podría ser el gran amor de Arturo, Ginebra— se muestra demasiado distante y cortante con él, mientras que él sufre de instalovehacia ella que se intenta disimular con su arrogancia y prepotencia. ¡Qué esa es otra! Charlie Hunnam es un gran actor y al final, borda a un Arturo desesperado y enfadado con el mundo, pero a la hora de mostrarse juvenil, entre el pelo a tazón y la arrogancia de un quinceañero pajillero, parece que estemos viendo a un personaje de pleno siglo XXI, más que a un futuro rey de Inglaterra en una época altomedieval.
 
Jude Law hace una interpretación más que decente. Es el típico villano de libro, con rasgos de humanidad como el amor que siente por su mujer e hija. Sí que es cierto que nunca se nos explica por qué quiere con tanto deseo el trono, simplemente envidia a su hermano. Sin embargo, se muestra astuto y cauto. Aunque no es que las cosas le salgan mal, es que el guion así lo dice.
 
El resto de personajes, como el general africano o el sensei kun fu George, puede que también saquen de contexto a la hora de abordar una película fantástica. Aun así, no tengo queja. No es una historia artúrica al uso y estos personajes, aunque colocados para no herir sensibilidades, pueden encajar muy bien en la historia. El problema es que solo cumplen la función de hacer bulto y decir alguna que otra frase que suene épica. Mucho actor de Juego de Tronos, pero a la hora de la verdad son demasiados y acaban pasando sin pena ni gloria.
 
Hay otros aspectos que me hacen sentir decepcionada por no haber podido ver más, como el paso de Arturo por Las Tierras Oscuras, que ocupa apenas diez minutos en un metraje de más de dos horas. ¡Eso es lo que un espectador de fantasía épica quiere ver! Guy Ritchie debería informarse de su público objetivo antes de lanzarse a proyectos tan ambiciosos, ya que se esperaba que este fuese el principio de una franquicia de siete películas.
 
La única vez que agradecí los efectos especiales vanguardistas y la nueva forma de contar la historia fue cuando Arturo se dejaba controlar por Agonía de Escarcha… digo Excalibur, y en la batalla del boss final al más puro estilo MMORPG.
 
En definitiva, una buena historia —aunque algo predecible— pero muy mal contada. Una verdadera pena, porque me he quedado con ganas de saber más.

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