Escribe tu propia historia #1 La idea

Toda historia merece ser contada.
Esa debería ser la premisa de todo «juntaletras» que quiera dedicarse al exquisito y tan agradecido arte de escribir. Luego llegará una ardua tarea, llena de altos y bajos, donde te dedicarás a relatar desde el punto de vista de tus personajes, como narrar en primera persona, tercera u omnisciente, todo el mundo que has creado desde tu imaginación. Llegará la hora de las escaletas, de desarrollar personajes que puedan resultar atractivos al lector —ese al que todos queremos llegar—, de tus miedos asaltándote en sueños o lúcidamente, queriendo reprimir tu deseo de contar eso que tanto ansias.
Sin embargo, todo surge de un punto que todos hemos de recorrer. La idea. Una historia no puede nacer si antes no lo ha hecho la idea primigenia y embrionaria de aquello que queremos contar. Puede surgir de un sueño, una experiencia tuya o de alguien conocido, una línea de un insulso artículo de una revista cualquiera, incluso una simple frase que acabas de escuchar en la radio o televisión y ha despertado a la musa que dormita en tu interior.
¿Qué hacer con eso? ¿Cómo ayudar a ese naciente proyecto genuino que pugna por ver la luz? Os voy a contar lo que yo hago, porque cada persona es un mundo y lo que a mi me funciona puede que a ti no te sirve. Hay autores brújula, que se embarcan en una aventura allá donde les lleve su imaginación. Además de autores mapa, que necesitan un plan bien trazado antes de disponerse a escribir sobre su relato.
En mi caso, cuando noto que esa frase, esa imagen, ese esbozo me ha llamado la atención y puede ser el futuro de una historia que me disponga a narrar, creo en mi móvil una nota con un título como «Nueva historia» —ya le pondré título cuando se me ocurra, o se realmente de qué va— y empiezo a llenarlo de esas frases, fragmentos de diálogos, trozos de la propia trama que se me ocurran, cualquier cosa que me pueda servir para trazar ese mapa en el futuro y despertar mi imaginación.
Por poner un ejemplo:
«Nueva historia
 
Hoy han roto los vecinos del quinto.
Nunca volveré a confiar en nadie.
Para encontrarte, primero debes perderte.
Clase de spinning con el nuevo profesor que está cañón.
Marta había decidido salir de ese negro pozo en el que se encontraba, ya nadie podría insistirle más en que se estaba pudriendo, porque literalmente olía como si se encontrase en un estercolero. ¿Qué demonios hacía llorando como un alma en pena, mirando películas románticas que solo la hacían moquear y comiendo helado de chocolate como si no hubiese mañana? Ella podría sobrellevar aquello, era terca como una mula, puede que romper con Javier hubiese sido cosa del destino. Puede que algo mejor le estuviese esperando tras la puerta y ella iba a perder la ocasión de descubrirlo, si no levantaba ya el culo del sofá.»
 
 
Todas estas anotaciones sirven para un propósito, construir nuestro relato y llevarlo a una idea mayor, que nos parezca lo suficientemente atractivo para contarlo y que, sobre todo, nos divierta escribirlo. Puede que la protagonista nunca llegue a llamarse Marta, que al final no haya cortado con Javier, sino que tiene una relación aburrida a la que quiere poner fin desde hace tiempo. ¿Quién sabe? Puede incluso que no acabéis escribir una novela romántica, sino negra y Marta haya matado a Javier en un arrebato de celos, y cuentes el dilema moral que le supone; además de cómo deshacerse del cuerpo y no ser descubierta. ¡Lo que quieras contar!
Otra cosa que os aconsejo es buscar inspiración en fotografías, películas, libros. No me refiero a plagiar. Podéis empezar creándoos una cuenta de Pinterest y un tablero donde guardéis todos los pines que os parezcan recurrentes y os puedan servir para vuestra historia, lo visual ayuda mucho e inspirase. Además, podéis buscar documentación y hacer una investigación para vuestra historia.  Por ejemplo, Marta y Javier viven en París pero no conocéis mucho de la ciudad, podéis usar Google Earth para buscar un barrio residencial y decidir donde puede vivir la pareja, porque habéis pensado que Marta se acaba mudando tras la ruptura. Hay páginas para alquilar pisos en ciudades de todo el mundo, esto os puede servir para encontrar una que os guste donde podría vivir la protagonista.
Ya tenéis el planteamiento, ya lo estáis macerando y descubriendo lo que puede llegar a ser. Tened paciencia, construir una buena historia lleva tiempo, no sucede en una tarde, ni siquiera en un mes. Puede que tardéis años en encontrar esos personajes, ese escenario, esos giros argumentales que os gustan y sean definitivos. Sin embargo, la idea siempre estará ahí y la única manera de que vea la luz es escribiéndola. ¡Adelante, mis valientes!
Un saludo y hasta la próxima.

Deja un comentario