Taller de escritura de guión cinematográfico #2 El jefe

De eso que, siendo un día lluvioso, estás disfrutando de una clase magistral sobre el taller de guión al que te has apuntado y tu profesor decide ponerte una secuencia de una película de gángsters llamada Muerte entre las flores. Suena la canción de Danny Boy y ves una sucesión de tiros, piruetas, más tiros y un anciano con una agilidad digna de un karateca. Me quedo literalmente a cuadros y me pregunto que pasa, que no soy capaz de ver el significado.
—¿Qué habéis visto en esta secuencia, o tres secuencias, ya que suceden en el salón, habitación y jardín? —damos diferentes razones, yo en mi cabeza tengo la idea de la supervivencia, hasta que un compañero dice «es el jefe»—. ¡Eso es! ¡Es el jefe! Han venido a matarlo a su casa y les acaba de dar una lección.
El jefe, ¿por qué es el jefe? Porque es el más listo, el más hábil en lo suyo, es inmune a las balas —eso no lo encontré nada verosímil, la verdad— y sobre todo, porque posee autocontrol. ¡Oh, Atenea, esa es la clave!
—¿Veis como apaga el puro con total tranquilidad después de ver humo proveniente del salón y escuchar ruidos? Porque control la situación, porque sabe como escapar y probablemente ya lo tiene estudiado y… —hace una pausa y espera a que digamos algo, pero todo el mundo queda callado y expectante— porque no va a dejar a nadie con vida después de asaltar su casa. ¡No me jodas! ¡Es un jefe de la mafia!
¡Y qué razón tiene este hombre! ¿Por qué los «malos» nos atraen tanto? Porque tienen autocontrol, porque no tienen miedo, ya que control la situación, porque saben que van a sobrevivir y porque está escrito en el guión que su destino es mucho mayor que acabar tiroteado en su propia cama, como si fuese nuevo en el negocio.
¡Eso es un gran jefe, malo, monstruo, etc! El que cuando te enfrentas a él en una raid o lees sus secuencias en una novela, o ves sus peripecias en una película, te deja con ese sabor agridulce de «me cago en tó, que malo es pero que bien se le da lo que hace». Admiras su autocontrol, su capacidad de reacción, su liderazgo a fin de cuentas y sabes que siempre va a estar rodeado de su gente, que si te acercas es posible que te manipule sutilmente, y le confieses todos sus secretos. Sea un jefe físicamente atractivo o no, cuando lo veas en la película y recibas toda la información que la escena o capítulo te trasmite, sabrás que es así porque el mundo le ha hecho así —o la mano cruel del escrito, ejem—.
Yo soy más partidaria de humanizar a los «malos», de darles ese alma y corazón que debe tener. Eso les dará mayor verosimilitud y compraremos más su recorrido. Un  jefe que su única motivación personal es ser malo porque así lo hemos escrito, no porque sus circunstancia y la ley causa-efecto le ha llevado a ser así, no es creíble. Debemos admirar al jefe, por muy malo que sea, porque ha sobrellevado sus adversidades y, aunque ha tomado el lado oscuro y se ha hecho dueño de su propio reino de tinieblas, sigue siendo humano y por ello debemos sentir compasión. Aunque le demos alguna que otra licencia pero después de todo, es el jefe.

Una respuesta a “Taller de escritura de guión cinematográfico #2 El jefe”

  1. ¡Felicitaciones al dueño del blog, este es un sitio muy bueno!

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