Taller de escritura de guión cinematográfico o como enamorarte del cine con Blade Runner

Hoy ha sido uno de esos días en los que he disfrutado como una niña, como cuando solo tenía cinco años y me regalaban una muñeca nueva, con sus vestidos y complementos. En ese justo momento, cuando mi mente volaba veloz, en un hervidero voraz, creando nuevas historias de fantasía donde todo era posible.
Hoy he comenzado el taller de escritura de guión cinematográfico en la Universidad, y siendo bastante laxa con el último verbo, era justo lo que necesitaba. Después de un bajón de lo gordos por cambiar de grado, y descubrir que no quiero estudiar una filología ni aunque me pagasen; me he encontrado con un mundo que me llena: los símbolos. Si añadimos que voy a aprender a escribir guiones para cine, televisión, etc y que nada más empezar, el profesor nos ha puesto un vídeo de Blade Runner y hemos tenido un coloquio para descubrir los símbolos ocultos en este fragmento. ¡Dioses del Olimpo! ¡Este es mi sitio!
Soy de esas personas que, cuando ven un película, asalta a su/s acompañante/s en una discusión profunda y pormenorizada de la película y su simbolismo. En la última escena de Blade Runner, el replicante (Rutger Hauer) persigue al policía (Harrison Ford), en un último aliento de vida, hasta que lo salva de una muerte segura y se apaga para siempre. Como bien dice el profesor, no es más que una película policíaca —una distopia futurista también, añadiría yo—, en la que alguien persigue al malo, siendo perseguido de vuelta por este, hasta que al final el Bien da caza al Mal. ¿Donde subyace la originalidad y genialidad de esta película? Empecemos por los símbolos de la última escena.
1. El replicante canta una melodía donde menciona tanto ir al cielo, como al infierno.
2. Cuando el brazo del replicante comienza a fallar, este se clava un clavo en la palma de la mano; no en el antebrazo o en un dedo, justo ahí.
3. La paloma que sostiene, que solo sale liberada en el momento en que este muere.
Sabemos que los replicantes son cyborgs que tienen fecha de caducidad, y que como toda película de ciencia-ficción sobre el género de robots, siempre hay un conflicto entre las órdenes para las que han sido programados y las emociones humanas que pueden ser inherentes, o adquiridas. En esta película, simplemente no deberían existir. ¿Por qué entonces el replicante puede sentir, puede ver el miedo y la desesperación en los ojos del policía, y verse así mismo, generando una compasión que lo lleva a sacrificarse?
El director trata de mostrarnos esto de una forma que podamos —o la sociedad cristiana norteamericana de aquella época pudiese— entender, recurriendo a la metáfora de la pasión de Cristo. Jesucristo se sacrifica en la Biblia porque siente compasión por los seres humanos, porque acepta que tienen fallos y que son imperfectos, porque como dice en sus últimas palabras «padre, perdónales porque no sabes lo que hacen»* Algo parecido simbolizan las últimas acciones y palabras del replicante, simplemente acepta su destino y gracias a que se sacrifica, redime su alma. Se libera, de ahí el simbolismo de la paloma blanca —el Espíritu Santo—, que en este caso, funciona como psicopompo y acompaña al alma hacia el Más Allá. Es una catarsis, uno de los puntos clave para la tragedia clásica. Al final, lo que busca el autor —en este caso, el direcotr—, es que sintamos compasión y miedo.
Luego, la lección final de la película es que los replicante también tienen alma, por lo tanto pueden sentir. Además de que, solo mediante la desesperación y la compasión, una máquina es capaz de entender la naturaleza humana y aceptarla, para salvar su frágil existencia. Es una idea tan original, como genial en si misma. No es de extrañar que sea una película de culto.
Ya como dato curioso, recalcar que las últimas palabras del actor que interpreta al replicante no estaba en el guión, pero han quedado tan maravillosamente bien improvisadas que se han convertido en un himno en si mismas.
*Para mí, la Biblia no es más que una gran obra literaria de fantasía, pero ahí que reconocer que ese giro argumental del héroe sacrificado, es genial.

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